La Biblia



Secuencia de los libros de la Biblia

La Biblia es un libro sagrado tanto para el Judaísmo como para el Cristianismo, pero en el contenido y composición difieren bastante entre las dos religiones, a lo que se suma el hecho de que haya diferencias canónicas entre algunas denominaciones cristianas, por ejemplo, Católicos y Protestantes.

La Biblia Hebrea se divide tradicionalmente en tres grupos principales, según el significado religioso de los textos: la Ley (Torah, en hebreo), los Profetas (Neviim) y los Hagiographa o Escrituras (Ketuvim), sumando un total de treinta y seis libros. Las letras iniciales de cada una de las partes forman la designación de la Biblia en su totalidad, vocalizada como “TaNaKH” (la letra hebrea “kaf” en Ketuvim se pronuncia como “kh” cuando está al final de la palabra).

La Torah, que corresponde a los cinco libros mosaicos del Pentateuco, es la parte más sagrada de la Biblia Hebrea.

La parte siguiente (los Profetas) comprende a los profetas anteriores (Josué, Jueces y Samuel), con cuatro Libros de los Reyes, y a los posteriores, a saber, tres Mayores (Isaías, Jeremías y Ezequiel) y doce Menores (en referencia a la longitud del texto), desde Osías hasta Malaquías.
Los Hagiographa: este libro tiene una importancia religiosa menor. Comprende los libros bíblicos que son considerados, ya como escritos sabios, o bien que contienen narraciones simbólicas: los Salmos, Job, Proverbios, los cinco Megillot (“rollos”), que se leen en festividades (Ruth, el Cantar de los Cantares, las Lamentaciones, y Esther), y, por último, Daniel, Ezra-Nehemías y los Libros de las Crónicas.
La división tripartita de la Biblia Hebrea posiblemente se remonta a tiempos muy antiguos. Su canon, es decir, la lista de las escrituras reconocidas, autorizadas, fue terminado en el siglo I d.C. Los manuscritos medievales rara vez incluyen las tres partes de la Biblia juntas.

La traducción griega

La Biblia Hebrea fue traducida al griego, probablemente en el siglo III d.C., para beneficio de los judíos helénicos. La traducción se conoce por su nombre latino: “Septuaginta” (Los Setenta), a raíz del número de eruditos que, según dice la leyenda, efectuaron dicha traducción. Contiene una serie de libros deuterocanónicos que no están incluidos en la Biblia Hebrea (Tobías, Judith, la Sabiduría de Salomón, Syrach/Ecclesiasticus, Baruc, Macabeos I-II).

La Septuaginta es el basamento de la Biblia Cristiana, aumentada por la incorporación de las escrituras cristianas, concretamente el Nuevo Testamento. En el año 397 el Tercer Concilio de Cartago elaboró una lista autorizada de los libros del Nuevo Testamento, que sumaban un total de veintisiete (la misma cantidad actual). El Nuevo Testamento comprende cinco libros históricos (cuatro Evangelios y los Hechos de los Apóstoles), veintiún Epístolas y el Apocalipsis. En total la Biblia Latina tiene setenta y tres libros (cuarenta y seis del Antiguo Testamento y veintisiete del Nuevo).

Fuente: National Library of Sweden. Codex Gigas.
http://www.kb.se/codex-gigas/eng/



Conjuros y Exorcismos


Un conjuro es una fórmula religiosa o mágica que se presume capaz de evitar o expulsar a un demonio, a la mala suerte o a la enfermedad. Se considera que el conjuro le da a, la persona que lo pronuncia, ooder y dominio sobre los espíritus, bestias malignas y cosas por el estilo, y le proporciona protección contra la brujería. En tiempos medievales los conjuros se usaban en diferentes conecciones, tanto dentro de la Iglesia como fuera de ella. Imagen: Folio 290 del Codex Gigas.

El exorcismo es la expulsión del poder del demonio de los seres humanos y objetos. Los excorcismos se practican en varias ocasiones en la Iglesia medieval, por ejemplo, como parte de los bautismos y como primera etapa en muchas bendiciones. El “exorcismo solemne” se utilizaba para expulsar el demonio dentro de personas poseídas. El exorcismo nunca fue de naturaleza privada, sino que siempre fue llevado a cabo exclusivamente por la autoridad de la Iglesia.




Como práctica médica


Los conjuros se utilizaban mucho en la práctica médica medieval. Normalmente significaba el destierro del diablo y de las fuerzas demoníacas que según se creía causaban las enfermedades. Los conjuros se utilizaban, sobre todo, contra enfermedades agudas, como infecciones sanguíneas, heridas purulentas, dolor de muelas y de oídos, malaria y sus espasmos acompañantes, y repentinos ataques, en especial los ataques epilépticos.


Formas de conjuros


Los conjuros por lo general incluían un conjunto de frases: una frase inicial en el sentido de “yo te conjuro”, una indicación del tema del conjuro, una invocación del poder sagrado capaz de combatir al demonio, y una orden hacia el demonio para que obedeciera y cumpliera con los deseos del conjurador. La orden concluyente podía ser repetida varias veces. Los conjuros podían ser reforzados por la invocación de personas, cosas y eventos considerados sagrados y, por lo tanto, poderosos, como por ejemplo la cruz y la sangre de Cristo o el Santo Sepulcro, la historia de la Pasión o el Juicio Final. Los hechos bíblicos y ocurrencias en las leyendas cristianas se consideraban una fuente de poder en virtud de su santidad. El conjuro además podía ser reforzado mediante actos acompañantes, como la señal de la cruz, la imposición de manos o la expulsión de aire, subrayando así su naturaleza imperativa y vinculante.


Conjuros en el Codex Gigas


En el Codex Gigas, la presentación amplia de la Jerusalén Celestial y el Diablo está seguida por tres conjuros y dos encantos mágicos (folios 290v-291r). Posiblemente están destinados para la protección y como contraparte de la imagen del Diablo en las páginas precedentes. El texto está escrito en caracteres de gran tamaño, sobre un fondo coloreado, justo igual que la confesión de los pecados que precede al despliegue pictórico.


El primer conjuro es contra la enfermedad repentina, y aquí el diablo es tratado con palabras mágicas: puton, purpuron, diranx, celmagis, metton, ardon, lardon, asson y catulon, con un acompañamiento de la señal de la cruz.


Los dos conjuros siguientes son contra estados febriles. Uno de ellos apostrofa las siete hermanas demoníacas de Satan. Ellas tienen que ser expulsadas de “un siervo de Dios” a través de la invocación de varios eventos de la vida de Cristo, aunque también por los ángeles, la Santa Virgen, Juan el Bautista, los Evangelistas, los Apóstoles, los profetas y varios santos.


En la segunda fórmula, el diablo sediento de sangre, Dino, que tiene 150 garras, es conjurado y se le ordena que no haga daño a su víctima y que “duerma como un cordero añero”.




Dos de los encantos mágicos tienen que ver con el robo. Este tipo es conocido tanto por la magia judía como la cristiana. Uno indica cómo atrapar a un ladrón con la ayuda de un medium ("un joven virgen inmaculado"). Sus uñas deben untarse con trece gotitas de aceite, y luego él verá al ladrón en el aceite brillante. El otro encanto nos informa que, para ver en un sueño "el robo que ha ocurrido", hay que asir una carta en la mano izquierda, invocar a Dios por su Sagrado Nombre, también a los arcángeles, y conjurar a los espíritus maléficos para que se vayan a su casa y se duerman.


Fuente: Codex Gigas. National Library of Sweden.



Confesión de los Pecados en el Codex Gigas




La confesión de los pecados (en lat., confessio) toma la forma de una confesión general conectada con un acto de culto o una confesión privada.


El pecado no solamente comprende a cualquier acto inmoral, sino también a toda ofensa contra la voluntad divina, que implica una pérdida de la comunicación con Dios. Hay una gran cantidad de pecados de comisión. El catolicismo distingue entre el pecado mortal y el pecado venial. El pecado mortal es un pecado deliberado y consciente contra Dios, lo que implica una pérdida de la gracia, pero igualmente puede ser absuelto por la confesión. El pecado venial, por otra parte, no necesita confesión.





Los siete pecados mortales




El Papa Gregorio Magno (c. 540-604), que hizo muchísimo para influir en la concepción medieval del pecado, contaba siete pecados mortales como los más peligrosos, porque engendran otros vicios y pecados. Los pecados mortales son el orgullo o la “vanagloria” (en lat., inanis gloria), la envidia (en lat., invidia), la ira (lat., ira), la pena (lat., tristitia), la avaricia (lat., avaritia), la glotonería (lat., ventris ingluvies) y la lujuria (lat., luxuria). A veces se agrega un octavo pecado mortal: la pereza (lat., acedia).




Forma de confesión de los pecados




La forma de confesión de los pecados en la liturgia católica, se inspiró en el ritual judío. No hay un patrón establecido para la confesión de los pecados, y puede variar tanto en extensión como en estructura. Ciertos elementos regulares están siempre presentes, como la confesión ante Dios (los santos y la Iglesia), la enumeración de los pecados cometidos en pensamiento, palabra y obra, y el deseo de perdón.




Muchas de las confesiones medievales que sobreviven no contienen ni los pecados mencionados en el Nuevo Testamento, por ejemplo, en el Evangelio de San Mateo (Mat. 15:19) y las Epístolas Paulinas (Rom. 1:29-31, Gal. 5:19-26) ni las ofensas que pueden ser cometidas en contra de los Diez Mandamientos.




Especialmente a principios de la época medieval, las listas o catálogos de pecados podían ser muy largas –una mezcla de diversos vicios con pecados grandes y chicos. En sustancia, a menudo procedían de las enumeraciones incluidas en los escritos de los Padres de la Iglesia o en resoluciones de los primeros Concilios de la Iglesia. La gran cantidad de pecados servía para subrayar la debilidad humana, y así se inspiraba el temor de cometer ofensas. A través de la confesión, se admitía la insignificancia del hombre y se adquiría la esperanza de la gracia. Nunca existió una escala uniforme de castigos o penitencias para los pecados cometidos.




La confesión de los pecados en el Codex Gigas




La confesión de los pecados en el Codex Gigas abarca cinco páginas (folios 286v- 288v). Viene inmediatamente antes de las representaciones pictóricas de la Jerusalén Celestial y del Diablo, y está escrita en letras grandes sobre un panel coloreado. Queda claro, a partir del contenido, que esta confesión es la de un clérigo que había pecado en pensamiento, palabra y obra. Las frases iniciales, dirigidas a Dios, Cristo, los ángeles, los patriarcas, profetas, apóstoles y toda la compañía de los santos, están seguidas por una larga enumeración de todas las ofensas del pecador contra su vocación sacerdotal, contra la abstinencia sexual y corporal, y todos los pecados mortales y sus varias ramificaciones. La confesión termina con una oración por el perdón y la gracia. Los muchos santos invocados incluyen, entre otros, a San Adalberto y Václav (Wenceslao), ambos santos patronos de Bohemia.




 
Fuente: Codex Gigas. National Library of Sweden.


Cosmas de Praga: Chronica Bohemorum







Cosmas de Praga: Chronica Bohemorum (crónica checa, Crónica de Bohemia)



La crónica checa es obra de un diácono de Praga que murió en 1125, a una avanzada edad. La historia de su familia por parte de padre frecuentemente ha sido vinculada con los prisioneros polacos que llegaron a tierras checas durante la primera mitad del siglo XI. A pesar de que Cosmas era un sacerdote, se casó con una mujer llamada Bozetecha.


Escribió su obra a lo largo de varios años, a fines ya de su vida, utilizando una gran variedad de fuentes y materiales como base. Después de colocar su crónica de los checos en un contexto “mundano”, Cosmas empezó con las leyendas checas. Estas reflejan la tradición oral, pero también incluyen eventos más recientes. Cosmas embelleció con imágenes su versión de las leyendas. A ellas sigue recopilaciones de varias obras históricas a partir de los siglos X y XI. La crónica incluye además la experiencia y conocimiento personal de Cosmas, así como de personas de su círculo (con sus simpatías y antipatías). Su obra iba a convertirse, en gran medida, en un instrumento de la ideología “de estado” checa.


Enfoque medieval


Los métodos de trabajo de Cosmas eran puramente medievales, ya que por aquí y por allá toma secciones de textos de una gran variedad de fuentes. Por lo tanto hay frecuente citas de autores antiguos (principalmente Virgilio, pero también otros, como Horacio, Ovidio y Lucano). Además, toma referencias aisladas o paráfrasis de otros poetas antiguos, de manera que se mezclan elementos literarios antiguos y cristianos, como de hecho era muy común en el periodo medieval; Cosmas se inspiró en varios “florilegia” (es decir, colecciones de fragmentos).


Sin embargo, también esto da cuenta de su excepcional erudición, tanto como escritor como cronista. Cosmas empleó importantes crónicas imperiales, en particular de la Reginon de Prüm, y otros materiales, incluyendo variadas leyendas, como la de San Vacláv (que fue una de las principales fuentes para Cosmas).


Un relato subjetivo


Cosmas adhería al principio de que el material fáctico ya escrito, en cualquier parte, no debía repetirse. Es cierto que como historiador fue bastante impreciso en algunos aspectos cronológicos, así que este tipo de información habrá de utilizarse con precaución. A raíz de su posición, Cosmas estuvo relativamente cerca de importantes eventos políticos: esto hace que sus relatos sean bastante subjetivos. Por ejemplo, se ve claramente en su impresión negativa sobre el rey Vratislav (m. 1092). Pero a pesar de todo, su crónica sigue siendo una de las fuentes narrativas más importantes sobre la historia checa en su contexto europeo central más amplio, aún cuando sus relatos se concentran casi exclusivamente en el reinado de la dinastía Premyslid y su círculo inmediato.


Cosmas utiliza una serie de elementos y métodos literarios para animar su narración. Son frecuentes discursos (ficticios) en primera persona, y otros artilugios poéticos tales como prosa rimada y diferentes cláusulas rítmicas.


Los estudios de Cosmas en la famosa escuela catedralicia de Liége, con el Magister Frank, sin dudas tuvieron una gran importancia en su desarrollo intelectual. Muchas de las relaciones personales y vínculos en Bohemia se muestran en los prólogos que anteceden a las secciones individuales de su crónica. La primera dedicatoria se relaciona con su obra en su totalidad: está dirigida al Magister Gervasius, al parecer un archipresbítero de la iglesia de Praga. El primer libro está dedicado a Clemens (Kliment), el Abad del Monasterio de Brevnov. Como está hoy en día, el tercer libro no tiene dedicatorias. Cosmas estaba trabajando en el cuarto libro justo cuando murió.


Estos nombres y el medio en que vivieron son el primer indicio de los lazos intelectuales de Cosmas, pero también sugieren dónde podría haber recogido sus fuentes. Habría tenido contacto con los manuscritos guardados en las bibliotecas de las instituciones encabezadas por estas personas, en especial el Monasterio de Brevnov.


Una gran cantidad de copias


La popularidad de la Crónica está indicada por el hecho de que han sobrevivido una cantidad inusual de copias. Actualmente se conocen más de quince copias medievales, en varios grados de integridad, y otras se mencionan en inventarios de libros medievales. Algunas de estas copias son anteriores a la que está incluida en el Codex Gigas, pero esta tiene la gran ventaja de presentar la crónica completa. Un dato curioso: en el Codex Gigas la Crónica ocupa once folios, mientras que en otras ediciones críticas impresas lleva más de doscientas páginas.


Dado que no se conserva el original, como es el caso usual de estas obras durante el periodo medieval, es difícil de determinar cómo fue creada. Algunas de las copias difieren en detalles individuales, como los aspectos editoriales de los últimos capítulos, y en especial las adiciones de naturaleza local. Hasta ahora todos los intentos de encontrar afiliaciones entre los manuscritos individuales (y por tanto, entre las mismas versiones de la crónica) no han logrado obtener una aceptación generalizada.


El primer libro, con cuarenta y dos capítulos, abarca el periodo hasta el año 1037, es decir, los primeros años del reinado de Bretislav I. El segundo, con cincuenta y un capítulos, llega hasta el año 1092, a la muerte de Vratislav I (como Rey Vratislav I). Finalmente, el tercer libro, con sesenta y dos capítulos, se ocupa del periodo hasta la muerte de Cosmas (en 1125). Aquí el cronista establece explícitamente que evita, intencionalmente, discutir algunos hechos que todavía son muy controvertidos. La grandeza de los libros individuales está medida no sólo por la cantidad de capítulos, sino también en términos de amplitud. Aunque la obra de Cosmas es en esencia una crónica, también tiene rasgos de obra analítica (1)


(1) Nota de la traductora: “Analítica” en este caso se refiere a los anales, es decir, crónicas que registran los hechos históricos año por año.


Traducido de: National Library of Sweden - Kungl Biblioteket
véase el art. original en:


La Imagen del Diablo en la Simbología



Del griego “diábolos”, el Adversario y Perturbador, es la contraimagen de Dios en el cielo como regente del infierno.

Sus atributos provendrían, en primer lugar, del demonio etrusco del mundo subterráneo, Charu: nariz de pico de buitre, orejas puntiagudas de animal, alas, y dientes como colmillos (como los del demonio Tuchulcha, que como símbolo de muerte lleva un martillo).

A ello se le agregan las propiedades corporales del macho cabrío, como cuernos, patas y rabo, con lo cual esta imagen simbólica recuerda al dios griego de la naturaleza Pan. Más raramente, se le atribuyen cascos de caballo (o, como señal de división, un pie humano y una pata de caballo).



Para diferenciar sus alas de las de los ángeles, se le suele dotar con alas del murciélago, un animal que revolotea sólo por las noches. En pinturas que representan aquelarres (brujas reunidas en sitios como bosques o montes de dudosa fama), suele llevar en el trasero un segundo rostro que sus súbditos suelen besar (“osculum infame”).





Amplificaciones legendarias del pasaje bíblico de Isaías 14 hacen remontar la existencia del diablo (Lucifer, phosphoros: portador de luz) a su rebelión contra Dios y su precipitación en el mundo subterráneo.


Pero sin embargo no siempre se representa como figura que asusta. En ciertas leyendas populares aparece como cazador con vestidura verde o roja, y en obras plásticas medievales también como hermoso y seductor “príncipe de este mundo”, cuya espada, sin embargo, está roída y carcomida por sapos, serpientes, y gusanos.

Siempre las serpientes y los dragones son sus símbolos, y contra ellos luchan los santos.
También entre sus animales simbólicos figura el león, a pesar de que por lo común tiene una simbología positiva. En el pasaje 1Pedro 5,8: “El diablo anda en derredor como león rugiente y busca a quien devorar”.

El zorro, con su astucia y su maldad, también es un símbolo del diablo.

Como contraimagen de la Trinidad celestial, el príncipe del infierno aparece a veces representado con tres caras, por ejemplo en la “Divina Comedia”, del Dante.


Otras criaturas simbólicas del diablo son también un pájaro rojo, la rojiza ardilla, el basilisco y el cuco.



Tarot. La carta XV de los “arcanos mayores” , el diablo, muestra un príncipe del infierno con cuernos y con alas de murciélago encima de un estrado en el que se hallan encadenadas dos personas convertidas en diablo; se interpreta como castigo, culpa, esclavitud de los instintos.








Para consultar (muy interesante):
La imagen del sátiro o macho cabrío, está tomada del blog Bestiario, para consultarlo el link es el siguiente: http://farellalvaro.blogspot.com/
Y la última imagen, la de la carta del tarot, proviene del siguiente blog: http://elespiritudelchemin.wordpress.com/2009/06/16/el-diablo-arcano-xv-del-tarot-rider-waite
Sugiero visitar estos sitios, me parece que es una buena lectura complementaria sobre este tema. Y en los siguientes artículos seguiré hablando de la simbología sobre el diablo: macho cabrío, por ejemplo.

Leyenda del Codex Gigas



Con los años, se le ha dado al manuscrito muchísimos nombres que aluden a su tamaño y al retrato del Diablo. Aparte de “Biblia del Diablo” y “Codex Gigas”, también se lo ha llamado “Codex Giganteus” (libro gigante), “Gigas librorum” (El libro gigante), “Fans Bibel” (la biblia del diablo), Hin Hales Bibel, y Svartboken (el libro negro, libro oscuro).

Ha despertado la imaginación de la gente, y ha dado origen a una gran variedad de leyendas. Ya en tiempos medievales aparece la leyenda de un monje de Podlazice, amurallado vivo por sus pecados. Amurallado en el sentido de encerrado tras murallas, se entiende.


Este monje intentó expiar sus culpas escribiendo el libro más gigantesco del mundo en una sola noche. Al darse cuenta de que semejante tarea estaba más allá de sus posibilidades, invocó la ayuda del diablo. El diablo lo ayudó, puso su retrato pintado en el libro, y al monje le exigió su alma como pago. El monje fue rescato, pero se había vuelto loco (“había perdido la paz de su alma”), hasta que en un momento se dirigió hacia la Virgen, rogándole su salvación. La Virgen accedió a ayudarlo, pero el penitente murió en el mismísimo momento de ser absuelto de su maldito pacto con el Diablo.

Esta leyenda es una variente de un cuento medieval muy popular, de Theophilus el Penitente, que tiene los mismos ingredientes que la leyenda de la Biblia del Diablo: un pacto con el Diablo con el fin de alcanzar lo imposible, después los remordimientos, la compasión de la Virgen y la rápida muerte del penitente. Los mismos elementos aparecen, otra vez, en la historia de Fausto, conocida ya desde el siglo XVI.

Expiación de los pecados

La leyenda también manifiesta la creencia medieval de que era posible expiar los pecados copiando textos. En su “Historia eclesiástica”, Orderic Vitalis (1075-1142) relata una historia contada por el Abad Thierry acerca de un monje proclive a pecar bastante, que era un escriba muy hábil y devoto. Después de su muerte, la obra que estaba copiando fue utilizada como evidencia para salvarlo de la condenación eterna. Cuando cada una de las letras en el texto fue sopesada contra sus pecados, resultó que había escrito una letra de más (comparando cantidad de letras- cantidad de pecados). A su alma se le permitió reunirse con su cuerpo, y fue perdonado por sus pecaminosos actos.

Strindberg y Klemming

En el libro “Tokroliga anekdoter”, publicado en 1858, encontramos el siguiente relato. Un portero de la biblioteca quedó encerrado dentro de la sala de lectura (se había quedado dormido). Antes de despertarse, tuvo una visión: los libros se movían a su entera voluntad, salían de los estantes y giraban en una danza vertiginosa. Un gran reloj, que normalmente no funcionaba, comenzaba a marcar las horas. Los libros que estaban cerca de la Biblia del Diablo comenzaron a caer en todas partes, justo cuando el mismísimo Libro Gigante se unió a la danza. A la mañana siguiente, el portero, aterroriado y fuera de sus cabales, fue encontrado debajo de la mesa: “desde aquel momento y para siempre quedó completamente loco y tuvo que ser llevado al manicomio”.

Eugéne Fahlstedt (1851-1935), entrevistado en 1911, describe cómo una vez, en la década de 1870, su amigo August Strindberg (1849-1912) lleva a sus amigos a la biblioteca para leer la Biblia del Diablo. Era muy tarde, de noche, pero Strindberg (que trabajaba en la biblioteca) tenía una llave. Sacó la Biblia y “... encendió la luz con unas cerillas, y allí, a la luz de llamaradas sulfurosas, así... así.. así leyeron la Biblia del Diablo”.

Fuente: Biblioteca Nacional de Suecia

Procedencia del Codex Gigas


Procedencia del Codex Gigas

El Codex Gigas tiene su origen en la Bohemia medieval. Hay santos bohemios en el calendario del manuscrito, y su necrología incluye varios nombres checos de personas conocidas históricamente o no. La inclusión de la Crónica de Bohemios, de Cosmas de Praga, entre los textos en el manuscrito también corrobora su origen bohemio.

El manuscrito ha sido fechado entre los años 1204 y 1230, a partir de la siguiente evidencia circunstancial. El santo bohemio Procopio, canonizado en 1204, aparece el 4 de julio en el calendario, lo que nos dice que el manuscrito no pudo haber sido escrito antes de ese año.

Al mismo tiempo, el manuscrito tiene que haber sido escrito después de 1223, porque el Obispo Andreas de Praga (1214-1223) está mencionado el 30 de julio, en la necrología. Murió en 1223, y es el último de una serie de personajes identificables históricamente entre fines del siglo X y principios del XIII, cuyos nombres están en la necrología. Por otra parte, el nombre del rey bohemio Ottokar I, de la dinastía Premsyl, no está en la lista. Como murió en 1230, el Codex Gigas tiene que haber sido terminado en algún momento entre 1224 y 1230.

Una nota en la primera hoja del Codex Gigas establece el monasterio Benedictino de Podlazice, cerca de Chrudim, como primer propietario conocido del manuscrito. Los benedictinos de Podlazice, encontrándose en graves dificultades financieras, empeñaron el manuscrito a los cistercienses de Sedlec. La nota además registra que en el año 1295 el Codex Gigas había sido restituido a los benedictinos por Bavor, abad del monasterio de Brevnev (1289-1332), a pedido del obispo Gregorio de Praga (1296-1301). El manuscrito, ya en aquel momento, era considerado como una de las maravillas del mundo. No queda claro si la adquisición tuvo lugar en 1295, porque Gregorio fue elegido obispo de Praga recién en 1296. Es posible que el escriba anotara, por error, 1296 en lugar de 1295.

Es poco probable que este enorme libro haya sido escrito en Podlazice. El monasterio era demasiado pequeño y pobre como para emprender semejante trabajo, que necesitó enormes recursos humanos y materiales. Por lo que sabemos, ningún otro manuscrito medieval salió de ese monasterio.

No se conoce el nombre del escriba del Codex Gigas, pero se conjetura que fue el monje Herman, cuyo nombre, con el cognomen “inclusus”, confinado (Hermanus monachus inclusus), aparece el 10 de noviembre en la necrología. El calificativo “inclusus” estaba vinculado con la leyenda de un monje pecador, confinado entre muros, que habría escrito el Codex Gigas, completo, durante una sola noche, pero con la asistencia del Diablo (más adelante hablaré de esta leyenda). Pero el término “inclusus, -a” o “reclusus, -a” en realidad denota un recluso, es decir, una persona afiliada principalmente a un monasterio, que vive en un absoluto aislamiento en una celda por razones religiosas o ascéticas o, más raramente, como una forma de penitencia. Tras un periodo de prueba de por lo menos un año, esta persona podía ser encerrada en una celda por un obispo, quien sellaría personalmente la puerta. A veces la celda podía ser amurallada, y se celebraba una misa de requiem para los “reclusus”, simbolizando un funeral. Esta forma de vida no era rara entre los benedictinos y los cistercienses. Tampoco es rara la designación “reclusus” en las necrologías medievales.

Otro nombre sugerido para el escriba es el de “Sobisslaus”. Este nombre aparece en una oración a la Virgen María, agregada en uno de los márgenes del libro. Pero esta oración aparece con una letra diferente del resto del manuscrito, y fue agregada más tarde en el siglo XIII.

El Codex Gigas en el siglo XV

Posteriormente, el manuscrito enfrentó una serie de cambios. Cuando estalló la guerra Husita en 1420, los monjes de Brevnov fueron evacuados hacia la comunidad de Broumov, donde el manuscrito fue visto por un cierto M. Johannes Frauenberg de Görlitz. Asistía a una reunión de príncipes silesios y los estados del Alto y el Bajo Lausitz en Broumow en 1477. Desde allí escribió una carta describiendo brevemente el manuscrito.

El Codex Gigas en el siglo XVI

Durante el siglo XVI el Codex Gigas sirvió como una especie de “album amicorum”. Varios religiosos de Praga y de la vecina Silesia, así como también personas seculares, escribieron sus nombres en el manuscrito cuando visitaban el monasterio de Broumov. Uno de ellos, Christopher Schlichtig, seguidor de Paracelso (místico, alquimista y médico suizo, Theophrastus Bombastus von Hohenheim, 1493- 1541), estuvo en el monasterio el 26 de septiembre de 1590. La entrada se refiere a él como un doctor de filosofía iatroquímica y medicina, y consejero y médico del príncipe Guillermo V de Bavaria.

La iatroquímica era una mezcla de alquimia, medicina y química, practicada por los paracelsianos en los siglos XVI y XVII. La entrada referente a Schlichtig termina con verdadero espíritu paracelsiano: “Azoth virescit.”

El abad Johannes III Chotovsky de Chotov de Broumov (1553-1575) registró en una entrada en el manuscrito que Ferdinando I (1503-1564), rey de Bohemia y Sacro Emperador Romano, había pasado la noche en el monasterio en 1527. Ferdinando estaba en camino desde Praga hacia Wroclaw (Breslau), donde se le había rendido homenaje al nuevo rey. Antes de llegar a Broumov, estuvo en Scheidnitz (Swidnica), donde, según lo registra la entrada, había “un predicador rebelde colgado... con una soga en un peral fuera de la ciudad”. El “predicador rebelde” era el sacerdote Johann Reichel, de Striegau (Strzegom) en Silesia. Conocido como Eilffinger, era un seguidor del reformista radical silesio Kaspar von Schwenckfeld (1489-1561) y, de acuerdo a ello, un religioso opositor al emperador católico. Se sabe a partir de otras fuentes, que sufrió un castigo particular: fue colgado boca abajo.

Rodolfo II (1576-1612), rey de Bohemia y Sacro Emperador Romano, se interesó en la Biblia del Diablo y quiso pedirlo prestado a Praga. Dos de sus cancilleres, Daniel Printz y Paulus Hanniwald, junto con el hermano de Paulus, Adam Hanniwald, estamparon sus nombres en el manuscrito. Ellos formaban parte de una embajada que volvía de Polonia en 1590. Rodolfo, uno de los más grandes bibliófilos de aquella época, era conocido por su interés en el ocultismo. Aún cuando el manuscrito todavía se consideraba propiedad de Brevnov, una de las entradas registra que el permiso para su préstamo se había obtenido a partir del abad Martin (1575-1602). Albertus Wnesconius, prior del monasterio de Broumov, asistió a la verdadera transferencia, encargándole la tarea al Jefe de policía Mathias de Dorndoff y Biskupov.

El jefe de policía ya estaba familiarizado con el manuscrito, porque lo había visto en 1587. Fue enviado a Praga el 4 de marzo de 1594. Una nota señala que pasó la noche del 6 de marzo en Nachod, en la casa de un funcionario de la ciudad, Hanus Buchlovecky de Krizkovic, y que el 16 de marzo llegó a Nymburk. Varias personas firmaron en el manuscrito; Nymburk está a sólo 50 km de Praga, así que el manuscrito tuvo que llegar a destino poco tiempo después.

Una vez en Praga, utilizaron asiduamente al Codex Gigas. Jan Huberus Pontanus, secretario de Rodolfo, señala en 1597 que él “... muy impaciente examinó este enorme libro y transcribió gran parte para Su Majestad Imperial...”

Marquard Fresher (1565-1614), historiador alemán y editor de fuentes históricas, lo utilizó también para su segunda edición completa de la Crónica de Cosmas en 1607.

La Biblia del Diablo nunca fue devuelta a Broumov. Aparentemente, no fue esta la única propiedad monástica que Rodolfo pidió prestada y nunca devolvió.

El Codex Gigas en el siglo XVII

El manuscrito fue registrado en varios catálogos de la Cámara de Tesoros y Arte de Rodolfo, a menudo con alusiones a la leyenda asociada con su creación. Un inventario de 1635 nos dice que el Diablo ayudó proporcionando el pergamino y el equipo de escritura necesario para un monje encerrado en “Branau”. Otro inventario, compilado por el tesorero Dionysio Miseroni en 1647, describe al Codex Gigas como un gran libro escrito por un monje amurallado en “Prauna” (paciencia, paciencia, en el próximo capítulo hablo de esta leyenda). Y en otra lista compilada por el mismo Miseroni, poco después de que Praga fue tomada por los suecos, el manuscrito es referido como un gran libro llevado por el diablo a un monje encerrado entre murallas.

Estocolmo, 1649

El Codex Gigas llevó a Estocolmo en 1649, junto con otros libros y manuscritos incautados en Praga. Es el primer objeto listado en el catálogo de los manuscritos compilado por Isaac Vossius alrededor de 1650. Esto era natural, porque los manuscritos se catalogaban de acuerdo a su formato. Pero tal vez el manuscrito no logró interesar del todo a la reina Cristina. No fue incluido en la gran cantidad de libros y manuscritos que se llevó a Roma tras su abdicación, y fue dejado en el castillo real.

En el incendio del castillo en 1697, el Codex Gigas se salvó porque fue arrojado por la ventana. Se dice que una persona que estaba abajo resultó herida. Tal vez sea simplemente un cuento, pero lo concreto es que el volumen resultó seriamente dañado.

La fama del manuscrito no muestra signos de decaimiento, y se inscriben más nombres. En su historia de la Biblioteca Real (Biblioteca Nacional de Suecia), publicada en 1751, Magnus von Celse (1709-1784) observa que “... los extranjeros que han dedicado unas pocas miradas rápidas a la Biblioteca Real y la mencionan en sus diarios de viaje y descripciones, apenas registran otra cosa que una copia de la Biblia que muestra trazos de propia mano de Lutero, y este volumen de Praga”. Para que quede claro, desde entonces se sabe que la llamada Biblia de Lutero nunca perteneció a Martín Lutero, de ninguna forma.

La primera descripción detallada del manuscrito fue escrita por Joseph Dobrowsky (1753-1829), miembro de la Real Sociedad de las Ciencias (Königl. Gesellschaft der Wissenschaften) en Praga y fundador de la lingüística checa. Fue enviado a Suecia en el verano de 1792 para examinar los materiales de interés desde el punto de vista de la historia y la literatura checa. En su informe, publicado en 1796, señala que el Codex Gigas incorporaba elementos checos considerables. El autor y traductor checo Josef Pecirka (1818-1870) hizo una visita del mismo estilo cincuenta años más tarde, publicando una descripción de su viaje en 1851. Su informe también incluía una larga descripción del Codex Gigas.

En 1811, Lorenzo Hammarskjöld (1785-1827), bibliotecario auxiliar en la Biblioteca Real, publicó la primera descripción exhaustiva del manuscrito en sueco. Una contribución vital fue hecha luego por el padre benedictino Beda Dudik (1819-1890), catedrático de Historia General en la Universidad de Brno e historiógrafo de Moravia. Llegó a Suecia en junio de 1851 y permaneció allí hasta septiembre, para estudiar los manuscritos que tenían alguna relación con la historia morava. Publicó sus conclusiones en 1852, en Forschungen, en Schweden für Mährens Geschichte, un estudio innovador que cubría manuscritos provenientes de Bohemia y varios libros impresos, e incluía un examen completo de la Biblia del Diablo.